Cómo repartir las semillas

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En el post de hoy vamos aprender cómo repartir las semillas, el sistema de riego, aplicar el mantillo cubridor y cómo debe ser el riego posterior a la siembra.

Una vez que ya hemos preparado nuestro terreno, lo hemos nivelado, escarificado, aireado y podado, ya estamos listos para empezar a echar las semillas. No obstante, y aunque se de por supuesto, es muy importante que hayamos controlado que el sistema de riego que vayamos a utilizar está en perfecto estado.

Puede ser que desde el año pasado se hayan deteriorado algunos aspersores por la acción de la cal, porque se hayan roto algunas tapas al cortar el césped, que muchos de ellos estén mal orientados y no rieguen correctamente toda la superficie que les corresponde, etc.

Teniendo esto claro y con nuestra bolsas de semillas ya en nuestro poder, tenemos dos maneras de esparcirlas, una la más sencilla y recomendada en el caso de ser una superficie pequeña o de pretender solamente repoblar calvas es manualmente y a voleo, se efectuará en el caso de las calva directamente sobre las mismas y aplicando gran cantidad, la otra es mediante una máquina sembradora, en realidad no se trata de una cosas compleja, consiste en un carrito con unos agujeros que conforme lo vamos moviendo va repartiendo la misma cantidad de semilla por toda la superficie, este sistema está recomendado para grandes superficies y para siembras desde cero.

Si una vez esparcidas las semillas removemos ligeramente la tierra con un rastrillo para que toquen lo más directamente el suelo, mejor que mejor.

Es muy importante que una vez que hayamos esparcido las semillas procedamos a cubrirlas con una capa lo más gruesa posible de mantillo, independientemente de que ya hayamos recebado con anterioridad, es necesario para que la semilla no quede al descubierto a merced de los pájaros y para que tengan la mayor cantidad de materia orgánica a su alcance en los primeros días de vida.

Una vez extendida la capa de mantillo regaremos abundantemente.

Luego programaremos el riego para que riegue dos o tres veces al día con el fin de mantener el grado de humedad necesario constante, a ser posible en horas con ausencia de luz.

Este riego posresiembra se mantendrá al menos durante tres semanas, durante las cuales no deberemos de pisar el césped y por supuesto mucho menos podarlo.

Nosotros personalmente recomendamos ampliar este período a cinco semanas.

La mejor hora para regar es siempre de las 4,00h a las 8,00h de la mañana, a esta horas el posibilidad de que el viento interfiera siempre es menor y además reducimos casi en su totalidad la evaporación del agua, además al ser de noche evitamos el efecto lupa que es el que provoca la gota de agua cuando el sol está fuera y que quema las hojas de nuestro césped.

Además cuando regamos por la tarde el riesgo de que nuestro césped se vea afectado por diversas enfermedades aumenta muchísimo.

Al principio de la siembra el riego debe de ser en poca cantidad, con la gota lo más pequeña posible y varias veces al día, luego una vez que el césped ya ha brotado debemos de alternar por lo menos una vez al mes un período de sequía de dos o tres días con un riego muy abundante, esto conseguirá que las raíces de nuestro césped no sean sólo superficiales sino que se hagan más profundas lo que le dará mayor resistencia y durabilidad de cara al futuro.

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