La resiembra y la recuperación del césped | Segunda parte

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Continuamos con la segunda parte del post «La resiembra y la recuperación del césped». En el primer post hablamos sobre cuál es la mejor época para la resiembra y qué tipo de semilla elegir, ahora hablaremos sobre la preparación del terreno.

3º La preparación del terreno.

a) Las malas hierbas

Lo primero a la hora de preparar el terreno para la resiembra, es ver la cantidad de malas hierbas y de musgo que han colonizado nuestra pradera de césped. Si son pocas podremos arrancarlas manualmente y no darle mayor importancia, sin embargo, si hay mucha abundancia de las mismas, podemos utilizar un herbicida selectivo para eliminarlas, siempre en su justa medida y que sea estrictamente necesario, ya que el suelo es un ente vivo y cuanto menos química le añadamos mejor. 

Es importante que si ya en el mes de febrero detectamos este problema, apliquemos el herbicida lo más pronto posible, ya que se aconseja un período de un mes entre la aplicación y la posterior resiembra.

b) La nivelación del terreno

Muchas veces caemos en el error de no nivelar el terreno antes de la resiembra, pensamos que es algo de menor importancia, pero no es así, puede que muchas de las calvas o de zonas estropeadas que se produjeron el año anterior fueran debidas a la superficie irregular del terreno.

Debemos de tener en cuenta que si la superficie no está bien nivelada, provocará una mala distribución del agua de riego, ocasionando sequedad en algunas zonas y anegamiento en otras en las que compactará la tierra, haciendo que ésta sea impermeable.

Si la zona esta apelmazada la semilla no brotará como es debido, y si se producen encharcamientos, mucha de la semilla echadas flotarán y se pudrirán, o se las comerán los pájaros, con lo que no habremos conseguido una buena resiembra.

Para nivelar el terreno podemos utilizar mantillo que además de solucionar este problema conseguirá, de una manera más natural, enriquecer nuestro suelo, lo que a la larga es muy importante y beneficioso.

c) Airear

Como hemos comentado antes, o bien por las zonas de encharcamiento, o bien porque nuestro césped sea muy transitado, siempre o en determinadas épocas del año, o por su naturaleza arcillosa, nuestro suelo se va a ir compactando y esto nos va a generar muchos problemas; dificultad de filtrar bien el agua de riego, poca oxigenación de las raíces, empobrecimiento del suelo a causa de la mala fertilización ya que los elementos nutritivos no llegan correctamente a las raíces, etc. Además, esto acaba favoreciendo la aparición de malas hierbas, mucho mejor preparadas para este tipo de condiciones.

Es por ello, que recomendamos, mínimo cada 2 años, airear el césped, y si vivimos en una zona cálida hacerlo en primavera, antes de la resiembra. Por otra parte, si la superficie es poca, lo podremos hacer con un sacabocados de manera manual, esta es una herramienta en forma de palo que al pincharlo en la tierra saca aproximadamente 2 cm de tierra en forma cilíndrica, esta tierra se coloca luego sobre el césped y se desmenuza. También se puede hacer con una horca, el único problema es que la horca presiona la tierra para dentro y airea menos porque no saca tierra. Finalmente, comentar que también existe un calzado con clavos, esto debemos hacerlo poniendo atención en las zonas más perjudicadas.

Si la superficie es más grande existen maneras mecánicas que facilitarán mucho nuestra labor como rodillos con pinchos que podemos acoplar a cualquiera de nuestras máquinas y que aumentarán el rendimiento de nuestra labor.

Debemos de regar el terreno antes de proceder a la aireación, aproximadamente hasta 12 o 13 cm.

Por último, y no por ello menos importante, hay que tener mucho cuidado con las posibles tuberías que puedan pasar por debajo, ya que muchas veces podemos provocar averías por no tener en cuenta este detalle.

d) Escarificar

Este trabajo consiste en “arañar” la superficie del suelo que con el paso del tiempo se va cubriendo con un capa fina de raíces secas, malas hierbas en descomposición, hojas que han ido cayendo, etc., confeccionando lo que se llama fieltro o “thatch”, esta capa es muy impermeable lo que provoca la mala absorción del agua, abonos, oxígeno, etc, lo que deteriora el césped y provoca la aparición de hongos. Es importante que antes de proceder a la escarificación el suelo esté húmedo y con un corte muy bajo.

Como en el aireado, según la superficie a tratar se puede hacer de dos maneras, manualmente, con un rastrillo con el que iremos “arañando” toda la superficie, o con una escarificadora que es una máquina provista de un rodillo con pequeñas cuchillas que van cortando toda esta capa de manera muy efectiva.

Una vez efectuado el escarificado el césped presenta mal aspecto, pero no hay que asustarse, en unos días recuperará el tono adecuado.

Terminada la escarificación nos van a quedar muchos restos esparcidos por todo el terreno, o los recogemos de manera manual con un rastrillo de púas flexibles, o realizamos el truco que utilizan algunos jardineros que es pasar la máquina cortacésped, ya que con su acción succionadora recogerá todos los restos que han quedado sueltos en un corto período de tiempo.

Por último, señalar que nunca se puede realizar esta labor en períodos muy calurosos.

Esperamos que estos post os hayan servido de ayuda.